Llevo +14 años guiando a personas a reconectar con su autenticidad a través de la Reflexología PsicoBioEmocional.
Llevo más de 14 años guiando a personas a reconectar con su autenticidad a través de la Reflexología PsicoBioEmocional. A lo largo de este recorrido, me formé, investigué y, sobre todo, experimenté en mí mismo.
“Lo que hoy enseño no lo aprendí en un libro. Lo vivencie. Hubo un momento en que tenía todo lo que se supone que uno tiene que querer — y aun así, algo no encajaba. Esa vida era soñada, pero no era mía.
Fue el cuerpo el que me habló primero. Y desde ahí empezó este hermoso recorrido“
De esta búsqueda nació un método que integra la sabiduría milenaria de la reflexología con la comprensión profunda de los procesos emocionales y simbólicos que se reflejan en el cuerpo. Este camino te invita a:
Para mí, el cuerpo es un territorio sagrado donde convergen todas las experiencias de nuestra vida y también el recorrido de nuestra alma.
Mi propósito hoy es acompañar a quienes deciden abrirse a este camino, ofreciéndoles herramientas, mirada y experiencia para reencontrarse con su fuerza, su verdad y su libertad interior.
“Quiero que cada persona haga de su caminar un manifiesto de los deseos de su corazón.”
Más de 14 años de experiencia en bienestar y transformación personal:
De niño fui muy enfermo. Síntomas que iban y venían, un cuerpo que hablaba sin que nadie supiera del todo qué decía, y unos padres que me acompañaron con una paciencia que hoy entiendo como un regalo.
A los 20 años algo se abrió. No sé si llamarlo clic, revelación o simplemente el momento en que dejé de resistirme. Lo que sé es que todo empezó a desarmarse — y que en ese desarmarse apareció un mapa que hasta entonces había estado cerrado.
Desde ahí no paré. Fui a la selva a convivir con la comunidad Shipibo. Estudié medicina de los pueblos originarios de América del Norte, la medicina Comenchingona, y otras tantas tradiciones ancestrales que me fueron devolviendo, de a poco, algo que siempre estuvo ahí: quién soy. Practiqué chamanismo transcultural con la Fundación de Michael Harner, y profundicé en terapia de vidas pasadas, tanto en sesiones individuales como grupales.
En ese mismo recorrido llegué al yoga — años de práctica, de estudio, de dar clases — y a la meditación, que se volvió una compañera constante: mandalas, cursos, distintas corrientes que fui explorando con la misma curiosidad con la que llegaba a todo. Durante algunos años practiqué Un Curso de Milagros, un libro que sigue acompañándome en ciertos momentos y que me recuerda algo fundamental: la capacidad creativa de nuestra mente. Y los primeros encuentros con la reflexología, que desde el principio sentí como un lenguaje que ya conocía. Fui combinando todo eso con diferentes terapias que iba incorporando y probando en mí mismo, investigando el cuerpo no desde la teoría sino desde la experiencia directa.
Esa curiosidad no tiene techo. Me llevó a estudiar descodificación biológica con Christian Fléche, y hoy estoy finalizando un máster con Jean-Guillaume Salles — siguiendo profundizando en lo que más me apasiona: entender el lenguaje que el cuerpo nunca deja de hablar.
Pero el trabajo más profundo fue hacia adentro: deconstruir patrones que había aprendido sin elegirlos, entender que mi historia no era una condena sino una suma de acontecimientos que tenía la posibilidad de resignificar. Que la percepción de la vida no es fija. Que se puede modificar — y que ese proceso, una vez que empieza, no termina más.
Todo este camino converge hoy en quien soy — y en esta hermosa manera de vivir la reflexología. Tomó muchos años. Fue hecho de búsquedas, de preguntas, de experiencias que no siempre tuvieron nombre. Y estoy seguro de que seguirá trayendo nuevos caminos: hacia adentro, y hacia adelante.
No lo busqué en los libros. Lo busqué en el cuerpo — el mío primero, el de los demás después.
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